La rue de Lille
Presentación
El seminario y los días en Arequipa que compartimos sólo fueron la primera piedra -el primer bloque de sillar, para estar más a tono con ustedes. Nuestro boletín virtual es una manera de continuar nuestro trabajo, de seguir formándonos. Y como siempre se trata del tiempo del sujeto… ustedes me esperan a mí, y yo los espero a ustedes, y mientras esperamos a que algo se articule, hablamos, charlamos, y nos encontramos en la red a través de los escritos que cada quien tenga a bien enviar. Los últimos días de octubre nos permitirán reencontrarnos en Arequipa, con nuestros cuerpos y con lo que se agite en ellos en relación del psicoanálisis. Podremos comenzar un trabajo más sistematizado y permanente.
Queridos amigos de Arequipa: ¿De qué sufren las personas?Pienso que soy un pretencioso por plantearme esa pregunta. Lo seré aun más por responderla: las personas sufren de la soledad; de la soledad de su goce. Ustedes no deben pensar la soledad en lo fenomenológico, no deben imaginarse a un huérfano o una viuda, porque los solitarios que también nos vienen a ver tienen pareja o familia, y sin embargo son eso, solitarios. Allí se ve muy claro el analista como lazo social: se va donde el psicoanalista para ser un poco menos solitario. ¿Qué soledad es ésta? Ustedes hombres tienen sus mujeres, pero están solos, solos con sus pensamientos sobre ellas: se preguntan qué hacer con su pareja, conservarlas o perderlas, cambiarlas o cambiar ustedes. Y ustedes mujeres están solas, solas en su demanda de amor, allí donde sus hombres no pueden alcanzarlas y no las aman lo suficiente -nadie lo hace. Y uno podría decir que a pesar de que son pareja no se encuentran. El sexo no es solución, tampoco basta, y llegamos a ese punto donde cada uno parece más interesado en otra cosa -lo escuchamos en las consultas: no me habla, no me mira, no me ama…me habla demasiado, me pregunta muchas cosas, no sé qué responderle…
Por eso los psicoanalistas lacanianos dicen: no hay relación sexual. La expresión en francés -la lengua de Lacan- es no hay rapport sexual. Rapport no sólo quiere decir “relación”, también significa “proporción”, término que remite a las matemáticas, a la lógica, a las fórmulas. Entonces no hay fórmula para encontrarse con una pareja, no hay ley “natural” para eso. Hay ley, fórmula para los animales que se encuentran en los documentales de Discovery, así como la hay para que el espermatozoide halle su óvulo; la hay para los planetas que giran e interactúan en el sistema solar -ninguno se sale de su órbita-, pero para nosotros no, para nosotros hay tropiezo y malentendido, uno siempre mete la pata con el otro. Se pueden encontrar en la cama, pero no saben cómo disfrutar de ello, decía que parecen más interesados en otra cosa: que los miren, que les hablen, que los amen, que los celen… Graciela Brodsky en el texto “La solución del síntoma” -del que les dejé una copia- dice: los sujetos obtienen una satisfacción en su síntoma que deberían obtener con su pareja. El marido parece más interesado en sus problemas, en sus pensamientos, que en su esposa, y ella le pregunta todo el día: “¿en qué piensas?”
Graciela dice que si le perturba tanto es porque sabe que no piensa en ella. El esposo se queja de su mujer, ésta no se deja tocar, le duele el cuerpo y lo único que hace es quejarse. Es como si estuviera más interesada en su cuerpo que en él. Vemos así cómo los sujetos se satisfacen más en sus síntomas que en sus parejas, y a pesar de su unión son solitarios. Freud descubrió que el sujeto no necesariamente se satisface en el placer, sino en lo que lo hace sufrir. A eso Lacan lo llama goce; satisfacción en lo que hace sufrir. Es la razón por la que las personas dicen: me falta emoción, nada pasa, estamos bien…pero todo es muy aburrido, etc. Las personas no se satisfacen en la homeostasis, se satisfacen en el síntoma. Y aquí el síntoma del esposo que piensa todo el día y se preocupa de más, o el de la esposa que parece más interesada en los dolores de su cuerpo, están en el lugar de la relación sexual, de lo que permitiría disfrutar de la pareja. En el texto de Jacques-Alain Miller “Una fantasía” que les dejé cuando los visité en diciembre del 2006 se dice: “los síntomas son síntomas goce (…) expresan que el goce no está en el lugar donde debería estar, se piensa, es decir en la relación sexual (…) No es nunca el buen goce, el que debería ser”. Freud escribió en el primer ensayo de “Tres ensayos de teoría sexual”: “los síntomas son la práctica sexual de los enfermos”. Pensaba que si levantaba la represión, de seguro hallarían el “buen goce”. Pero la obra de Lacan conduce a entrever que no hay tal goce, y que sólo nos queda encontrar la manera de arreglárnosla con el que nos ofrece el síntoma. Espero comentarios.La próxima vez les hablaré de los celos y la mujer.
Renato

Escribe un comentario